
ENCUADRES
Durante años se dedica a «dejar pasar el tiempo», tirando y revelando miles de fotos, imágenes distorsionadas deliberadamente o borrosas y manchadas por la pobreza de los materiales utilizados. «Las imperfecciones forman parte de cada foto. Son su poesía y lo que le otorga cualidades pictóricas. «Para eso necesitas una mala cámara», dice. Una imperfección que busca con perfecta constancia. Los fabricantes de arte terminan por descubrirlo en su guarida y le montan exposiciones en el Pompidou (2008) y, ahora, en el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York. Llegan las hagiografías. Esa avalancha sepulta su idealismo: «¿Qué es arte? El arte es sólo una idea», sigue diciendo. Hoy lo han convertido en producto de un arte tan necesitado como siempre de homologar excentricidad, aunque lo califiquen de arte en su forma más esencial, queriendo decir precario. Como si la pobreza fuera condición de pureza. [–]


0 Comments:
Post a Comment